Enrique Mesías

Nueva canción del Perú

Después del amor

Publicado en 8 oct, 2014

CD "Al borde"

CD “Al borde”

El quinto año de secundaria lo hice en un colegio nacional que quedaba cerca de mi casa: C. E. N. 1204 Villa Jardín. Yo había decidido que no importaba cómo, pero tenía que terminar el año cuanto antes. Para sorpresa mía, el nivel de enseñanza que yo había alcanzado en La Merced era muy superior a la de los chicos del Villa, lo que me permitió aprobar los cursos sin mucho esfuerzo. Esta no fue la única ventaja que encontré: además, casi podía faltar a clases sin que me perjudicara, ya que el avance diario era mínimo, y era fácil, para mí, ponerme al día.

La muerte de mi madre había decidido por mí ciertas cosas de mi vida personal. Había decidido, por ejemplo, que no necesitaba hacer amigos en el nuevo colegio: no hacía falta ya que me quedaba un año. Entonces me volví reservado, parco, y pago mil a que los chicos creían que yo era autista o algo por estilo.

En esos meses ya había comenzado a participar del coro de la parroquia, y pensaba que sólo debía juntarme con ellos, y así lo hice. También se decidió que la música sería el refugio ideal para los días y las noches de pena y soledad. Mi guitarra se convirtió en la compañera ideal que siempre tenía una canción a la mano, o alguna tonadita nueva.

Por último, decidí que debía aprovechar todo el tiempo posible en recrear mi espíritu y aprender a convivir conmigo mismo. Esto último agravó el número de inasistencias al colegio. Salía de casa a mediodía sin mochila, con guitarra, algún libro, muchos papeles y mis lapiceros. Caminaba sin detenerme y sólo cuando hallaba un parque sin gente, con muchos árboles y bancas, me sentaba y leía, o sacaba la guitarra y cantaba las canciones aprendidas de memoria: Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Sabina, Sui Generis, Beatles.

Aunque a menudo hice el intento de escribir una canción durante estas huidas, nunca conseguí el propósito. Salvo aquella tarde en la que no caminé mucho. Me detuve de inmediato en un parque de una urbanización llamada Cahuache y que no está muy lejos de casa. No fue necesario esforzarme, la canción salió de pronto como si estuviera esperando la oportunidad desde días antes. La canté hasta las primeras horas de la noche tratando de dejarla grabada en mi memoria para siempre. Luego alisté los bultos y partí a casa, cansado y feliz, como recién salidito del colegio.